¿De verdad necesitas saberlo todo para alimentar bien a tu perro?

📅 Última revisión: 30 de septiembre de 2026
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Durante muchos años nos hicieron creer que los perros prácticamente solo podían comer pienso. Bueno, pienso y, de vez en cuando, alguna lata o algún extra. Pero la base tenía que ser siempre un alimento completo y equilibrado, perfectamente formulado para cubrir todas sus necesidades.

El mensaje era bastante claro: el pienso llevaba todo lo que el perro necesitaba y, si nos salíamos demasiado de ahí, podíamos provocar deficiencias, desequilibrios y todo tipo de problemas.

Y había una parte del mensaje que no se explicaba demasiado bien: cuando hablábamos de que un alimento era «completo y equilibrado», muchas veces estábamos hablando de que cumplía unos mínimos nutricionales establecidos. Mínimos. No necesariamente del alimento perfecto ni del alimento óptimo que nuestro perro necesitaba en cualquier circunstancia.

Pero durante años nos acostumbramos a pensar en el pienso como el alimento seguro y en cualquier otra cosa como algo que había que controlar.

Después llegó la alimentación natural y parecía que, por fin, habíamos encontrado la alternativa.

Mocha, mix de galga comiendo fritata de calabacin casera especial para perros
¿Quieres ideas para añadir variedad a la alimentación de tu perro? No necesitas convertir cada comida en una fórmula matemática. Puedes introducir diferentes alimentos y preparaciones dentro de una alimentación bien planteada. Aquí tienes una receta de fritata de calabacín para perros

🔪 La alimentación natural en perros parecía la solución

La alimentación natural para perros empezó a crecer muchísimo. De repente comenzamos a cuestionar el uso de alimentos ultraprocesados y a plantearnos si nuestros perros podían alimentarse de una manera más parecida a la que entendíamos como natural.

Y yo fui una de esas personas.

De hecho, fui mucho más allá.

Como informática, tenía una buena vida profesional y no tenía ninguna necesidad de dedicarme a la nutrición canina. Pero el tema me interesó, me enganchó y terminé formándome hasta convertirme en nutricionista.

Y aquí es donde viene la parte que quizá resulte incómoda.

Porque pensábamos que el discurso había cambiado, pero en muchos casos solo había cambiado el contenido del cuenco.

Antes teníamos el pienso perfectamente formulado. Ahora teníamos la dieta natural perfectamente calculada.

Antes nos decían que no podíamos salirnos de una fórmula porque nuestro perro podía tener una deficiencia. Ahora podíamos escuchar exactamente lo mismo si no calculábamos correctamente una dieta natural.

Había que pesar los ingredientes, controlar nutrientes, calcular cantidades, tener en cuenta minerales, suplementos, rotaciones y un montón de variables más. Y, por encima de todo, apareció otra vez el miedo: si no sabes hacerlo perfectamente, puedes hacerle daño a tu perro.

Y yo me lo creí.

🎥 ver video ¿Necesitas un máster para alimentar a tu perro?

En este vídeo te cuento cómo pasé de pensar que tenía que calcularlo absolutamente todo a cuestionarme si realmente estábamos complicando demasiado la alimentación de nuestros perros.

🥣 Yo también pensé que tenía que saberlo todo para alimentar a mis perras

Durante años estudié nutrición canina como si necesitara llegar a saberlo absolutamente todo para poder alimentar correctamente a un perro. Hice cursos, leí libros en castellano y en inglés, busqué toda la información que encontraba y gasté miles de euros en formación.

Y como además soy informática, hice lo que probablemente haría cualquier persona con mi perfil: intenté convertirlo todo en datos.

Llegué a crear mi propia calculadora para poder calcular las dietas con todo el detalle posible, porque las herramientas que encontraba no siempre cubrían lo que yo necesitaba.

Quería hacer las dietas perfectas.

Pero mientras estudiaba, mientras desarrollaba aquella calculadora y, sobre todo, mientras empezaba a trabajar con familias, fui descubriendo algo que me hizo replantearme muchas cosas.

Nos estábamos complicando la vida otra vez.

Porque una cosa es conocer las necesidades nutricionales de un perro y otra muy diferente es pensar que todos los perros necesitan que cada comida de su vida esté calculada al milímetro.

🎯 ¿Realmente necesitamos tanta precisión en la alimentación natural?

Esta fue una de las preguntas que empezó a rondarme la cabeza.

¿Cómo hemos llegado a pensar que un perro necesita una precisión absoluta para poder alimentarse correctamente? ¿Cómo han llegado los perros hasta aquí con nosotros si cualquier pequeño error en la alimentación pudiera provocar una catástrofe?

No estoy diciendo que la nutrición no sea importante. Ni mucho menos. Hay perros que necesitan dietas muy precisas y casos en los que una alimentación mal planteada puede tener consecuencias importantes.

Pero eso no significa que todos los perros necesiten el mismo nivel de precisión.

Y tampoco significa que todos tengamos que ser nutricionistas para poder alimentar a nuestro perro.

Hay otra cuestión que también descubrí trabajando con calculadoras nutricionales: la precisión que vemos sobre el papel no siempre significa que estemos trabajando con una realidad tan exacta como parece.

Las calculadoras utilizan datos de composición de alimentos procedentes de determinadas bases de datos. Y el alimento que aparece en esa base de datos no tiene por qué ser exactamente igual al que tú compras en el supermercado. Puede haber diferencias en la composición de un alimento dependiendo de su procedencia, de la base de datos utilizada y del propio alimento.

Por eso, cuando alguien dice que una dieta está calculada «al gramo», puede sonar muchísimo más preciso de lo que realmente es.

Calcular es útil. Pensar que estamos trabajando con una exactitud absoluta es otra cosa.

💡 Calculado al gramo no significa que la realidad sea exacta al gramo.

Las calculadoras nutricionales son herramientas útiles, pero trabajan con valores de referencia. El alimento que compras tú no tiene por qué tener exactamente la misma composición que el alimento utilizado en una base de datos.

💸 El problema aparece cuando convertimos el miedo en una herramienta de venta

Y aquí es donde creo que hemos llegado demasiado lejos.

Primero fue la industria del pienso diciéndonos, de una manera u otra, que necesitábamos un alimento completo y equilibrado para asegurarnos de que nuestro perro recibía todo lo necesario.

Después, parte de la industria de la alimentación natural y determinados profesionales empezaron a transmitir otro mensaje: que si no sabíamos calcular correctamente una dieta natural podíamos provocar deficiencias, excesos o problemas de salud.

Y volvemos al mismo sitio.

«Tú no sabes hacerlo. Yo lo hago por ti.»

Ese mensaje funciona muy bien cuando tienes miedo de equivocarte.

Porque si consigues que alguien piense que alimentar a su perro es demasiado complicado para él, será mucho más fácil que dependa de un profesional para cada decisión.

Y aquí quiero hacer una distinción importante: las asesorías nutricionales tienen sentido. Hay situaciones en las que una asesoría es exactamente lo que necesitas. Especialmente cuando hablamos de perros con determinadas patologías o necesidades concretas.

El problema no es que existan las asesorías.

El problema es hacernos creer que necesitamos una para cada duda que tengamos durante toda la vida de nuestro perro.

coffee, podenca con extirpación de media mandibula comiendo una dieta natural adaptada a su nueva vida
Coffee después de una cirugía. La alimentación también tiene que adaptarse a las circunstancias reales de cada perro.

🧩 Una dieta perfecta también tiene que poder mantenerse

Esta es otra de las cosas que aprendí después de trabajar con muchas familias.

Puedes diseñar una dieta nutricionalmente maravillosa. Puedes conseguir que sobre el papel esté perfectamente ajustada. Pero si esa dieta resulta demasiado cara, demasiado complicada o demasiado difícil de preparar para la familia, probablemente no sea una buena solución a largo plazo.

Y esto lo he visto incluso en mis propias asesorías.

Cuando intentas hacer la dieta perfecta para ese perro concreto y empiezas a complicarla cada vez más, puede ocurrir algo bastante sencillo: la persona acaba abandonando.

Porque la alimentación no ocurre sobre una hoja de cálculo.

Ocurre en una cocina, después de trabajar, con niños, con otros animales, con un presupuesto determinado y con una vida que seguir.

Si una persona piensa que «mi perro come mejor que yo» y eso supone un esfuerzo económico que no puede mantener, la dieta puede ser perfecta sobre el papel y completamente insostenible en la vida real.

Y si no puedes mantenerla, deja de ser una buena dieta para esa familia.

💡 Consejo como nutricionista canina

Una alimentación adecuada no solo tiene que cubrir las necesidades del perro. También tiene que ser una alimentación que la familia pueda mantener en el tiempo.

🐶 Entonces, ¿qué necesitamos realmente para alimentar bien a nuestro perro?

No necesitamos hacer las cosas a lo loco.

Tampoco necesitamos pensar que da igual lo que coma.

Lo que necesitamos es conocer unas bases, entender qué estamos haciendo y saber cuándo necesitamos ayuda.

Un perro sano no tiene necesariamente las mismas necesidades que un perro con una enfermedad renal avanzada. Y una persona que quiere mejorar la alimentación de un perro sano no necesita convertirse en nutricionista para poder empezar a tomar mejores decisiones.

Eso también significa aceptar que no existe una única manera correcta de alimentar a todos los perros.

Y, sobre todo, significa recuperar nuestra capacidad para decidir.

🩺 Alimentación natural no significa olvidarse del veterinario

Aquí también quiero ser muy clara porque no quiero que este discurso se convierta en el extremo contrario.

Alimentar de forma natural a tu perro no significa que ya no necesite ir al veterinario.

La alimentación no sustituye a la medicina veterinaria. Los controles preventivos siguen siendo importantes y, en función del perro y de sus circunstancias, puede ser necesario realizar analíticas y otros controles.

De hecho, una de las cosas que más me interesa transmitir es precisamente esa: no deberíamos tener miedo de ir al veterinario porque alimentamos a nuestro perro de forma natural.

Necesitamos poder acudir al veterinario, hacer nuestros controles y pedir ayuda cuando la necesitamos.

Y también necesitamos poder tomar decisiones informadas sobre la alimentación de nuestro perro sin vivir permanentemente con miedo a que cualquier pequeño cambio vaya a provocar una catástrofe.

📖 Un caso real que me hizo replantearme muchas cosas

Y aquí es donde quiero contarte un caso que resume bastante bien todo lo que estoy intentando explicar.

Hace unos años llegó a mí una consulta de una familia cuyo perro había tenido durante bastante tiempo problemas digestivos. Había sufrido diarreas y diferentes problemas gastrointestinales y habían probado distintas opciones buscando algo que funcionase.

En un momento determinado acudieron al veterinario porque el perro tenía nuevamente un episodio digestivo. El veterinario les recomendó una dieta blanda durante un periodo de tiempo determinado para ayudar a estabilizar el sistema digestivo y, posteriormente, ir ampliando la alimentación.

Y funcionó.

Funcionó tan bien que la familia, después de tanto tiempo teniendo problemas con su perro, decidió seguir con aquello que por fin parecía haber solucionado el problema.

Lo entiendo perfectamente.

Después de años probando cosas y viendo que el perro tenía problemas digestivos, encontrar algo que funciona tiene que ser un alivio enorme.

El problema es que aquello que debía ser una solución temporal terminó convirtiéndose en su alimentación durante muchísimo tiempo.

Tres años.

Tres años con una dieta blanda, sin rotaciones y sin una suplementación destinada a convertir aquella alimentación en una dieta completa para mantener durante años.

Cuando conocí el caso pensé que nos encontraríamos con un perro con problemas importantes derivados de aquella alimentación.

Pero había que comprobarlo.

La familia había cambiado de ciudad y necesitaba un veterinario, así que finalmente pudieron hacerle una revisión y unas analíticas.

Y el resultado nos sorprendió.

El perro estaba bien.

No significa que aquella dieta fuera adecuada para mantener durante tres años. No lo era. Y, evidentemente, no es algo que yo recomiende hacer.

Pero el perro estaba bien.

A partir de ahí se trabajó para mejorar aquella alimentación y hacerla más completa, sin necesidad de convertirla en una operación matemática imposible.

La familia continúa actualmente con una alimentación natural, realizando sus controles y sus analíticas, y sin necesidad de pesar cada ingrediente al miligramo.

Y para mí, aquella historia fue una de esas cosas que te hacen parar y pensar. Porque no demuestra que las deficiencias nutricionales no existan. No demuestra que cualquier alimentación sirva. Y, desde luego, no significa que debas alimentar a tu perro durante tres años con una dieta blanda. Lo que demuestra es algo mucho más sencillo: la nutrición no funciona siempre en términos de «perfecto o desastre». Hay muchos matices entre ambos extremos.

🥕 Que la dieta blanda sea solo una anécdota

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Si tu perro tiene problemas digestivos, no copies esta historia. Una dieta blanda puede ser útil en determinadas situaciones, pero no está pensada para mantenerse durante años. Aprende cómo utilizarla correctamente y qué hacer después.

🔎 Si quieres profundizar en la alimentación natural de tu perro

Después de todo lo que te he contado, quizá ahora tengas más preguntas que antes. Y perfecto. La idea no es que cambies un miedo por otro, sino que entiendas qué estás haciendo y puedas tomar decisiones con criterio. Si quieres seguir profundizando, aquí tienes algunos de mis artículos para empezar:

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